6 de julio de 2007

Los eufemismos


Observo que las costumbres sociales se rigen por la expresión de los términos en segundo plano, ocultos bajo el velo de lo políticamente correcto (juro no volver a utilizar estas tres últimas palabras, qué cansinas son). Los eufemismos ordenan nuestras relaciones en aras de un espíritu gregario, es decir, para evitar el rechazo. Se deduce entonces que lo obvio, lo franco o lo irreprimible es desechable, desaconsejable y objeto de repudio. Otra forma más de ocultar la verdad, recurrir a la perífrasis y desaprovechar la economía de la expresión.


Un daño colateral en la escala evolutiva humana

Uno de los eufemismos más conocidos y, desgraciadamente incrustados en nuestro subconsciente, es el de los daños colaterales. Después de bombardeos indiscriminados el representante de la potencia de turno sale en rueda de prensa para anunciar que hay que lamentar daños colaterales. ¿Cómo que daños? ¿Colaterales de qué? ¿Que qué de qué? Y así en una eterna espiral chulesca. La cuestión es disfrazar la obviedad, es decir, el asesinato indiscriminado de familias enteras con niños pequeños, mujeres embarazadas, etcétera. Si dijera que los han matado, ese representante se convertiría en un daño colateral de la turba que le daría una soberana paliza y, acto seguido, lo quemarían, descuartizarían, volverían a quemar y a cortar en trozos más pequeños hasta que se desintegrara como se han desintegrado los niños muertos por la bomba.

Si nos trasladamos al ámbito laboral, el eufemismo está a la orden del día, especialmente en el lado del que dirige. El jefe te exige flexibilidad y capacidad de adaptación. En realidad se refiere a que tu jornada de trabajo se pueda extender hasta las doce horas diarias, quizá algún fin de semana y sin cobrar las horas extra. Si no eres capaz de flexibilizar tu penosa vida y adaptarte a las maravillosas condiciones que supone trabajar día y noche en aras de un beneficio empresarial que jamás llegarás a ver, es que no sirves para el puesto. También te pedían trabajar en grupo. Es un concepto que significa nada más y nada menos que deberás cargar con las tareas de todos los inútiles que te rodeen y cuando las termines, tu superior se pondrá la medalla y tú quedarás como representante del grupo de los inútiles, anteriormente citados.

Qué simpática es, la jodía

Por último, hay un comentario que nadie querría escuchar sobre sí mismo, especialmente si está en un bar a las tantas de la madrugada intentando tantear* a un grupo de personas del sexo contrario. Este/a chico/a es muy simpático/a. Terror, horror y pavor. Te acaban de llamar feo/a de la peor manera posible. Ahora te tocará aguantar conversaciones eternas mientras tu líbido se extingue hasta la esterilidad. A ellos se les caerán los huevos al suelo, a ellas, las tetas.

*Aquí también se me ha escapado un eufemismo, quería decir “intentando fornicar…”

Amigos y enemigos míos, huid de los cerros de Úbeda, abominad de las indirectas, no uséis la perífrasis, ¡ya está bien de tonterías! Hablad directo y mirando a los ojos, casi desafiando. Tomad nota de la nueva forma de expresión: Hemos matado a los terroristas y a unos niños que había al lado, aquí vais a currar más que los chinos de la Nike y eres más feo/a que tú mismo/a comiéndote un limón. La saliva que nos vamos a ahorrar.

29 comentarios:

Thalatta dijo...

ufff no se si voy a saber...
Estoy hasta las tetas de que me digan lo buena persona que soy, yo lo que quiero es que me f.... No, creo que no voy a saber... ¡cachis! (¡cagüenlaostiaya!)
Besosss (aquí se me crea una disyuntiva, no se si con lengua o si no.. oye los eliges tu!)

e-catarsis dijo...

Siempre he pensado que...todo es mejor con un poco de azúcar ( no soy nada golosa pero...me entiendes ¿no?), lo cual no implica que cuente/me-cuenten milongas, pero de ahí a ir a saco con la peña o que lo vayan contigo...pues no sé si funcionaría; escribí algo al respecto ( debe andar por ahí la entrada) y apuntaba que cuando alguien te dice que seas absolutamente sincero/a con ella, esto es una cuestión trampa y que como caigas en ella vas dado, claro que hay eufemismos ( me encanta esta palabra) y...eufemismos, ahora bien una pequeña pregunta:
¿tenemos la capacidad de aguante necesaria para soportar la verdad verdadera, así en vena y sin anestesia?...tengo mis dudas al respecto, aunque oiga igual yo es que me acabo de levantar
besos así directos y sin tonterías.

PD Un apunte, creo que entre eufemismo y mentira hay una sutil diferencia

Thalatta dijo...

ufff no se puede escribir a las tantas, luego sale lo que sale... Estoy con "e" creo que el eufemismo es casi necesario.
(Luego vuelvo a la tarde a ver si he cambiado de opinión jejeje)
Un abrazo (es que estoy más recatada por las mañanas)

Joan dijo...

Tha, tremendísimo diagnóstico bipolar te auguro observando la diferencia entre tus comentarios nocturnos y matutinos. O, si lo prefieres sin eufemismo, ESTAS LOCA DE ATAAAAARRRR. Digo yo, vamos.

E, seguramente acabaríamos todos con los ojos morados o enemistados con mucha más gente que ahora, pero ¿y lo descansado que se queda uno después de soltar alguna sinceridez? (y toma el palabro que me acabo de inventar)

Lluna de foc dijo...

Brutal! me ha encantado, tanto eufemismo abruma, que coño si dijeramos lo que pensamos quizas todo iria mejor, yo a veces lo hago y me llaman cruel, insensible, bruta...
porque será?

e-catarsis dijo...

¿Estas seguro que te quedas tan descansado?...porque tras el primer minuto yo suelo quedarme bastante jodida
Bss

Oliveria dijo...

Considero que son un mal necesariamente-necesario (jaja), si no que sería del romanticismo o la poesía?


De vez en vez nos va bien escuchar un piropo aunque este venga disfrazado…

Thalatta dijo...

¿yo, loca? que vaaaa, una es que es así de rara...
He vuelto a mi ser más tranquila y eso... ¡y más tarde que ayer! para que veas que... bueno... que un día eufemístico lo tiene cualquiera :)
Ahora me tocará el místico y verás...
Besosss

Pin dijo...

Maestro,
estoy tan de acuerdo con usted que me entra la risa floja y disiento completamente.
Creo que todo depende del cristal con que se oiga
¿sí?
¿oiga?
sí, diga
pues mire le quería comentar:
Cuando mi amada me suelta '¡guapo!', mis ágiles oídos reinterpretan el sonido y lo transforman en 'francamente...'.
Duele, pero menos.
¿Vaselina? Pues es un detalle cuando están a punto de empalarle a uno...
Un humilde saludo

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

Los eventos consuetudinarios que ocurren en la rúe, hermano así de sencillo.
Un abrazo.

alter ego dijo...

Tenía una vecina que se llamaba La Eufemia. Una mujer bajita, cariñosa y regordeta a la que un día se le fue la pinza y ya no hacía más que decir eufemismos (tonterías sin sentidos de La Eufemia), además de olvidarse de apagar el gas y despistes al uso.
Unas veces, los eufemismos, me cabrean y la mayoría me hacen gracia. Hay dos que oigo mucho últimamente: "A esto le tengo mucho respeto" cuando en realidad tienen más miedo que Scooby Doo. Y "Recibió un golpe punzante incompatible con la vida" para decir que le metieron un navajazo con una hoja de "a dos cuartas" que le dejó el hígado como la comida para perros.

Joan dijo...

Bruta de foc, digo Lluna, eso te lo dicen porque son extrasensibles. Atácales con tu prosa hiriente y tu dialéctica directa (he estado a punto de escribir "diréctica").


E, si la jodienda sólo dura un minuto, es poquito, ¿no? Luego vendrá el descanso.

De vez en cuando, sí, Oliveria, pero no siempre.

Tha, eso de tener un día diferente (Lunes: rara, Martes: mística, Miércoles: eufemística, Jueves: irónica y así sucesivamente) está muy bien.

Pin, eso ya es un eufemismo autoinducido, guapo.
¿Cómo? Sí, sí, dije sapo.

Joan dijo...

Eh, Gregorio, no se me escape. Yo como cada día soy más asocial y la rúe sólo la piso en mi desgraciado periplo hacia el trabajo-tortura, desconozco las costumbres sociales. Pero si usted lo afirma, no lo pondré en duda.

La Eufe debía de ser la ostia, Alter. Lo del respeto también lo he oído por ahí y es verdad, da risa muchas veces.

Joan dijo...

Alter, investigaré lo de la hoja de dos cuartas, como he dicho, hace tiempo que no piso la calle (y menos según qué calles).

denke dijo...

yo estoy seguro de que la palabra "blog" es un eufemismo...

Joan dijo...

¿Eufemismo de asesinato vocal? ¿De vómito abecedárico? ¿De palabras de un freak? ¡Dígalo alto y claro, Denke!

Manuel Márquez dijo...

Interesante tema el que planteas, compa Joan (traducido sin eufemismos: vaya chorradas que cuentas, tío...).

Chistes malos aparte, yo no lo tengo nada claro. Pienso que no hay que confundir eufemismo, en lo que tiene de dulcificación o atenuación de la realidad, por una cuestión de respeto y en pro de la convivencia (si puedes decir las cosas en plan borde o en plan tranqui, mejor en plan tranqui, aunque resulte eufemístico...), con cinismo (que es, por ejemplo, lo que significa eso del "daño colateral": eso no es un eufemismo, es una cabronada; creo que son cosas parecidas, pero no iguales...).

Por otro lado, pienso que, a veces, se sacraliza excesivamente la sinceridad, como un valor en positivo, sin pararnos a pensar si estamos preparados para soportarla siempre en toda su crudeza, bajo cualquier circunstancia, y si podemos medir siempre con precisión su capacidad de daño. A mí, que soy muy de moral judeo-cristiana, me crea muchos problemas de conciencia todo lo relacionado con la ocultación y similares, pero cuando le doy un par de vueltas, lo cierto es que no lo tengo tan claro...

Y lo dejo, que me lío, y es peor...

Un abrazo.

myss dijo...

un saludo.....de acuerdo totalmente.... aunque en este país hay una hipocresía social obligada ( qué tal, guapa, cómo estás guapo?) que poco a poco me está contaminando, yo que era más bestia que las bestias....pero cuando oigo a los políticos hablar de democracia, me entra calambre (sobre todo cuando es para justificar masacres de inocentes en nombre del sacro santo petroleo)... y eso que no es un eufemismo...es la palabra original... solo es que cada vez las palabras se alejan más de su definición inicial y se hacen más engañosas para recubrir unas realidades poco relucientes. El afán de vender, la mercandización ( se dice?) del pensamiento han extendido eso fuera de la esfera comercial para que ahora nos doren la pildora por todos lados...más allá de eso, creo que está pasando algo muy grave con la lengua, y es que vamos hacia el novlang de 1984, pq en el fondo Orwell tiene razón: algo que no se puede exprimir, es un concepto que está condemnado a desaparecer...Me gusta tu blog!
saludos

myss dijo...

y el chuletón de buey...

Joan dijo...

Compa Manuel, creo que el respeto y la convivencia son algo adquirido, no una idea única. Cada cultura, cada sitio y cada persona opta por adaptarse normalmente a la mayoría. Y eso implica desde ir vestidos por la calle, comer con cubiertos, trabajar o, en este caso, usar eufemismos. Si todos fuéramos sinceros al 100%, condenaríamos a los que osaran recurrir al eufemismo.

Bienvenida Myss, coincido bastante con tu apreciación y si además te gusta el chuletón (requisito imprescindible) te añado ipso facto a mi lista de personas queridas.

Un abrazo

al dijo...

Los eufemismos son necesarios. Todo sería más fácil sin ellos pero seguramente me costaría mucho explicarle a mi jefe que prefiero hacer determinados trabajos solo que con los compañéros que me encasqueta la mayoría de las veces.
Pero no lo hago porque decir que mis compañeros son unos incopetentes, no esta bien visto. Hay que ser políticamente correcto (qué bonito eufemismo!!!)
Si además... para que quejarse. Si el jefe saberlo, lo sabe, pero en vez de despedir ineptos, en nuestra empresa se amplía la plantilla y se reparten los ineptos por equipos de trabajo. Como tiene que ser, no???

Manuel Márquez dijo...

Compa Joan, aquí ando, que lo prometido es deuda (por cierto, vaya exitazo con el diáloogo José Antonio-Laura, triunfo total, compa... -y muy buena la ilustración, ¿de dónde la sacaste...?-). En fin, al turrón; te digo qué es lo que no entendía.

Cuando dices que el respeto y la convivencia "son algo adquirido, no una idea única", eso no lo entiendo muy bien; es que creo que son dos cuestiones diferentes. Por un lado, que sean conceptos adquiridos (en el sentido de que no son innatos, que son introducidos por la educación y la cultura), pues sí, totalmente de acuerdo, el equipaje genético ahí juega poco. Y en cuanto a que sean conceptos "no únicos" (es decir, que la percepción de qué son y en qué consisten varíe de unas culturas y épocas a otras), también estoy de acuerdo. Pero, te insisto, es que no veo claro que sean dos elementos conexos, el de su carácter adquirido y su carácter diverso.

En cuanto a la adaptación a la mayoría; entiendo que es un concepto aplicable a la persona, pero no a las culturas y/o a los sitios (al menos, no lo veo nada claro...). Y sí, defines bien en qué consiste esa adaptación a la mayoría, y cómo repercute en la creación de estándares. Pero también se supone que en eso, entre otras cosas, consiste el vivir en sociedad (dentro de un límite, claro, y acotando, a base de educación en determinados valores, el máximo territorio posible de libertad individual...).

Lamento haberme extendido tanto, y lo siento de veras si puedo parecer algo tiquismiquis con tanta disquisición sobre ideas, conceptos y expresiones; pero prefiero plantearte mis dudas abiertamente, a darte a entender que lo he entendido todo, porque no cuestiono nada (cuando no lo he entendido, claro...).

Un abrazo, compa, y buen fin de semana..

Joan dijo...

Al, lo que destila tu comentario es que "jefe" es uno de los eufemismos más utilizados hoy en día, y todos sabemos qué palabra o palabras sustituye. Allá ellos.

Compa Manuel, veamos si logro alumbrarte o sumirte en la oscuridad otra vez (un poco rollo Señor de los anillos...).

Cuando digo que el respeto y la convivencia no son una idea única, hablo de culturas. Me refiero a lo que para ti, en tu casa, es respetar, para mí o para un jefe de tribu amazónica o para un esquimal o para quien sea puede significar ofensa o mala educación. Ahí reside el concepto, no hay univocidad en el significado de esas dos palabras. Creo que hasta ahí lo habías pillado. Ahora bien, en cuanto a la conectividad, no me negarás que la convivencia implica respeto, ¿no? Puede que personas que no se respetan convivan, pero, para mí, eso ya no es convivencia. Se supone que respetar al otro es la base de todo.

¿No ves claro la adaptación a la mayoría? Pues pongamos ejemplos extremos. Tú y yo trabajamos nuestras ocho horas, vamos vestidos por la calle, efectuamos nuestras necesidades en privado y seguimos unas normas de comportamiento básicas que van desde caminar erguido hasta no chillar al hablar. Como el resto de la gente, es decir, la mayoría. En caso de no seguirlas, serías apartado, te convertirías en un asocial. A eso voy, a la uniformidad, ¿por qué no se habrán formado sociedades basadas en la diversidad, en lo heterogéneo? ¿qué hace que el ser humano sea gregario? Entonces, si uno de nosotros huyera del eufemismo, como propongo en el post (que, por cierto, sólo pretendía ser humorístico, como la mayoría en este blog), sería rechazado por una sociedad que no soporta la sinceridad extrema.

Uf, no sé si me habré explicado, compa.

Un abrazo

PS: La ilustración es de un tal Enki Bilal, el trazo es la leche.

denke dijo...

"Tengo un blog"
Es un eufemismo de:

"No me da la puta gana de pagarme un psicólogo"

Ala, ya lo he dicho...

Joan dijo...

Bien dicho. Alto y claro.

Manuel Márquez dijo...

Compa Joan, yo, como el Martínez Soria, erre que erre (por cierto, si en un momento dado ves que me estoy poniendo plasta, me das un toque, y cerramos el invento). Tus aclaraciones me han servido de ídem, desde luego que sí, y creo que ya entiendo perfectamente a qué te referías.

Básicamente, estamos de acuerdo, pero yo sí quería introducir dos matices: el primero, sobre el concepto de respeto, que yo creo que sí es universal, como concepto genérico, en abstracto, y que lo que varía en cada cultura son sus manifestaciones concretas, en función de muchas variables (es decir, el respeto es lo mismo aquí que en Corea o en Arabia Saudí: las que no son iguales son, digamos, las "conductas respetuosas"....).

En cuanto a lo de la adaptación a la mayoría, sí que funciona, más o menos, así, como tú lo planteas, y es una pena, porque yo entiendo que tendría que haber más tolerancia hacia lo distinto, lo discrepante, siempre y cuando no sea algo que atente contra la convivencia. Y también yo te pondré un ejemplo: que alguien sea "asocial" por ir desnudo no debería ser objeto de ningún tipo de castigo, reproche o apartamiento, porque esa actitud individual no afecta al buen desarrollo de la vida en sociedad (o, al menos, así lo creo yo); en cambio, que alguien sea "asocial" por no respetar los semáforos, es evidente que conlleva un peligro para sus congéneres y conciudadanos que hay que tratar como corresponde. Y ahora soy yo el que no sabe si se ha explicado muy bien...

Disculpas por la brasa, y seguimos en la brecha...

Un abrazo.

P.S. Enki Bilal, apuntado queda...

Joan dijo...

Alta y clara tu explicación. Qué mejor ejemplo que lo del ir desnudo y los semáforos. Coincido al 100%.

Saludos, Compa

Mon dijo...

Hombre, habría que matizar si quien va desnudo es una viejecita de 80 años o una tía buena de 22, porque la segunda puede provocar más accidentes que los semáforos.

Dicho esto os cuento mi opinión, os importe o no, no os lo he preguntado ;)

Me dan mucha envidia las personas 100% sinceras porqué yo no consigo serlo. Y no es que tenga cosas que esconder o que prefiera decir las cosas a la espalda que a la cara, sino que me siento fatal cuando le digo a alguien lo que pienso (se entiendo que cuando lo que pienso es negativo). Ya se que es una tontería, pero debe ser un producto de la antes mencionada educación judeo-cristiana que debo haber recibido por osmosis. Yo soy de los que prefieren enterarse de la cruda realidad sin tapujos. Pero entiendo que la mayoría de la gente no piensa así, aunque lo diga. Ahora viene el dilema, ¿realmente yo prefiero saberlo o sólo lo digo?

Creo que muchas personas no quieren saber la verdad de muchas cosas. Decirselo es, lejos de ser una falta de respeto, una putada. Es como que te cuenten el final de una película que te apetece mucho ver.

Creo que el respeto es necesario hasta cierto punto: no voy a respetarte más de lo que tú me respetes a mi, y sí, también va por tí, viejecito de 80 años, no te debo más respeto que tú a mi por muy mayor que seas.

Hala, un saludo.

Joan dijo...

Mon, el último párrafo refleja exactamente lo que pienso muchas veces y la gente me odia por ello. Somos almas gemelas. ¡Vayamos a quemar geriátricos!

Ah... No era eso, ¿verdad?