5 de septiembre de 2007

Dos

El día que desapareció el número dos, Alex conducía por la autopista en dirección a ninguna parte, aún confundido por la desaparición la semana anterior del siete y el nueve el mismo día. Su moto quedó clavada en el suelo y dejó de entenderse con un par de ruedas, pasando a la abstracción motriz. Caminó sin rumbo, por el lado izquierdo de la calzada, hasta que llegó a una zona de aparcamiento, con un motel, un restaurante de carretera, y un local oscuro de perdición, lujuria y anonimato. Ideal para esos momentos.


Todo desaparece
(vía deviantart ©2007 ~jekasafatcow)


Y es que su líbido se había disparado ante lo raro de los acontecimientos. Siempre permanecía activa, como un gerundio, dinámica y chulesca. Antes de volver a la plácida fantasía anumeral, decidió practicar un poco de dispersión seminal con mujeres ávidas de contacto físico –previo pago de tarifas, por supuesto. Aceleró el paso sin el habitual vaivén de los brazos, pues eran indefinidos, como el pretérito. Maldito dos, ¿dónde estaría? Tenía un par de brazos pretéritos secundados por las piernas, los ojos, las orejas y todo lo que se reducía al ausente dígito. Un simple gesto soez dirigido a la entrepierna le confirmó las peores expectativas.

Tal indefinición era agobiante y fascinante a la par, por lo que fue directo hacia las mujeres públicas, púbicas y lúbricas que se apostaban en el exterior. Esas chicas se decantaban más hacia el imperfecto, incluso hacia el subjuntivo más soez.

Después de pagar, como un infinitivo, con un billete claramente etéreo, sin cifras, se cambió al imperativo para disponer de una exploración anatómica. El intento no le satisfizo en absoluto: los esperados senos habían dejado de manifestarse, ni siquiera podía gozar de sus pezones. Optó, ya desesperado por un participio de penetración rápida pero, justo en ese momento, se dio cuenta de que el número uno también había desaparecido.

8 comentarios:

Lluna de foc dijo...

joder... que mierda que pierdas así los números!
Y más en esos momentos!

Thalatta dijo...

Si es que las matemáticas son imprescindibles aunque de pequeños no queramos saber nada, y ya no digamos de los verbos y su conjugación...
Besos sin adjetivos y plurales.

e-catarsis dijo...

Pues mira se siente pero el "dos" lo pillo yo cada vez que estoy hasta las mismisimas y...no tengo intención de devolverlo...quelosepas
;-)
PD ...ains que bonito que viniste :P

Mon dijo...

¡Dios! Menuda vuelta a la blogosfera. Seguro que eres culpable de varias roturas sinapsiales con sus consecuentes descalabros mentales.

Un saludo, ¡asesino de sensateces!

PD: Es agradable volver a tenerte por aqui.

Joan dijo...

¡¡Y especialmente el uno, lluna!! Al menos si fuera mi caso.

Ni de pequeños, ni de mayores. Las matemáticas nunca hhan sido amigas mías, Tha. Y siento cierta vergüenza, te lo aseguro.

Asias, e. ¿Pillas el dos? Qué acaparadora. En Cataluña, "tocar el dos" significa marcharse.

¡Saludos, amigo Mon! El intercambio blogueril parece que es de lo poco que estimula nuestras neuronas de corcho. Larga vida al blog.

e-catarsis dijo...

Aquí también MELONET
:p

Joan dijo...

No sabía de tu ascendente catalán :)

e-catarsis dijo...

...si yo te contara de mis ascendentes-descendentes-atmósfera cero ( me llevo cuatro) sin sonar que me cante....ufffff...terrorífico :P