
Curiosa manera que tenía el señor Vitruvio de hacer aerobic. Era levantarse, quitarse la túnica y venga a dar saltos arriba y abajo con la mandanga on the air. Eso sí, con una seriedad que pasmaba a cualquiera. Leonardo Da Vinci no tardó en darse cuenta de su viril atractivo y le retrató en este famoso lienzo modelo de las proporciones humanas. Bueno, unas proporciones algo escasas en según que parte. O sea, en los huevos. Por lo demás, se conoce que el Vitru gustaba de hacer gimnasia por doquier, de aquí la musculación marcada cual rata de pesas-comba-biciestática. Aunque vaya moral, a las siete in the morning y venga brincar. Que no. Que a esa hora no han puesto las calles ni nada, en su caso, el empedrado (si lo hubiere). Y en esta época lo que menos apetece es quitarse la ropa (y menos saltar, lógicamente) porque es salir de la cama y erizarse todos y cada uno de los pelos del cuerpo. Algunos son tan afilados que a los pilosos como un servidor se le rasgan los pijamas a pares. Si fuera por mí, me pondría la ropa encima directamente, esto es, bata+pijama+camiseta+jersei+vaqueros. Lo complicado son las zapatillas por encima de las pantuflas, pero ya se me ocurrirá algo. Recuerden amigos, si no quieren llevar el pelo rollo retro, tener huevines y que les retraten con cara de mala leche, olviden la gimnasia matinal nudista. Queda dicho.